Cómo racionar agua, alimentos y otros suministros durante una emergencia
Organiza tus reservas, prioriza necesidades y evita desperdicios cuando un corte o desastre interrumpe el acceso a suministros.
Publicado por
Lecturas relacionadas
Primeros Auxilios Tácticos: Qué debe incluir un botiquín de sismo y qué es peso muerto
En Latinoamérica los sismos no dan margen de error. Aprende a aplicar el protocolo MARCH, qué suministros salvan vidas y cómo eliminar peso muerto de tu botiquín.
Plan de Reunión Familiar: Puntos de Encuentro y Comunicación Alternativa en Emergencias
En una emergencia las redes de comunicación suelen saturarse. Aprende a crear un plan de reunión familiar sencillo y efectivo.
Colapso de servicios básicos: ¿Qué pasa en las primeras 6 horas?
Saber por qué ocurren los colapsos de servicios es el primer paso para no depender de ellos cuando más los necesitas en una emergencia.

Racionar no significa dejar de atender necesidades esenciales. Significa saber qué tienes, protegerlo y distribuirlo de forma ordenada hasta que se restablezca el abastecimiento o llegue ayuda. Las necesidades varían según clima, actividad, edad, salud y duración del corte; sigue siempre las recomendaciones de las autoridades locales.
Como punto de partida, las guías de preparación recomiendan almacenar agua y alimentos no perecibles para varios días, con frecuencia al menos tres. Ajusta esa reserva a la cantidad de personas, mascotas, medicamentos y condiciones particulares de tu hogar.
Haz un inventario antes de abrir envases
Anota cuántas personas dependen de cada suministro, qué cantidad hay, dónde está y cuándo vence. Separa lo que requiere refrigeración de lo que puede consumirse sin cocinar. Incluye necesidades especiales como fórmula infantil, alimentos médicos, agua para preparar medicamentos y comida para animales. Usa primero lo que vence antes y repón lo consumido.
Prioriza el agua segura
Reserva el agua para beber, preparar alimentos, higiene básica y necesidades médicas. Mantén recipientes cerrados y limpios; evita abrir varios a la vez. No bebas agua cuya seguridad sea dudosa ni uses agua de inundación. Si las autoridades emiten una alerta sobre el agua, sigue exactamente sus indicaciones para hervirla o tratarla; algunos contaminantes no se eliminan hirviendo.
No reduzcas arbitrariamente el consumo de agua de bebés, personas mayores, personas enfermas o quienes necesitan medicación. En calor, fiebre, embarazo o esfuerzo físico, las necesidades pueden aumentar. Ante dudas de salud, busca orientación profesional o de los servicios de emergencia.
Planifica las comidas y limita el desperdicio
- Ordena los alimentos por fecha de vencimiento y por si necesitan refrigeración.
- Empieza por alimentos perecibles solo si se mantuvieron a temperatura segura.
- Usa porciones planificadas y evita cocinar más de lo que pueden consumir.
- Elige alimentos listos para comer si no hay agua o combustible seguro para cocinar.
- Ten en cuenta alergias, dietas terapéuticas, edad y necesidades de cada integrante.
Durante un corte eléctrico, mantén cerradas las puertas del refrigerador y congelador. El CDC señala que un refrigerador cerrado mantiene los alimentos fríos aproximadamente cuatro horas; un congelador lleno, hasta 48 horas, y uno medio lleno, 24 horas. Si no sabes cuánto tiempo estuvo sin frío un alimento perecible, no lo pruebes para decidir: deséchalo si puede ser inseguro.
Cuida baterías, medicinas y combustible
Usa primero iluminación de bajo consumo y reserva la batería del teléfono para mensajes importantes y alertas. Mantén medicamentos en sus envases y sigue las condiciones de almacenamiento indicadas en la etiqueta; consulta con un farmacéutico o profesional si la temperatura pudo afectarlos. No raciones ni cambies dosis de medicamentos por cuenta propia.
Nunca uses generadores, cocinas de camping, braseros o parrillas dentro de casa, garajes o espacios cerrados: pueden causar intoxicación por monóxido de carbono o incendios. Sigue las instrucciones del fabricante y de las autoridades.
Revisa el plan en intervalos
Al inicio de cada jornada, revisa cuánto queda, qué necesita cada persona y qué información nueva dieron las autoridades. Registra el consumo y ajusta el plan con transparencia para que nadie quede sin acceso a lo esencial. Comparte recursos con vecinos cuando sea seguro y coordinado.
Preparar una reserva en tiempos normales es más seguro que intentar ahorrar de forma extrema cuando ya hay escasez. Completa tu kit según tu hogar y rota periódicamente agua, alimentos y baterías.
Fuentes: Lista oficial de suministros de Ready.gov, CDC: seguridad de alimentos tras una emergencia y CDC: agua y alimentos seguros en emergencias.